Sobre mi

Cuando yo tenía 23 años mi abuelo agonizaba en el hospital. Un día imaginé que estaba con él en su habitación, a mi abuelo apenas le quedaba un hilo de vida. Sentí que la vida abandonaba su cuerpo. Me desesperé, sin saber como, invoque Vida para él, fue una sensación muy intensa, por un momento mi ego se disolvió y simultáneamente fui yo tumbado, en el sofá de mi casa, fui mi abuelo yaciendo en su cama del hospital y sobre todo me convertí en una energía inmensa, luminosa y que lo llenaba todo. Intenté que esa energía fortaleciera a mi abuelo, pero fue inútil, la vitalidad se le escapaba a raudales, Durante todo ese día me sentí unido energéticamente a él, era consciente de que su vida física llegaba a su fin. La noche del segundo día tenía la sensación de que yo mismo iba a morir y tenía pánico ante esa idea. Era consciente que estaba sintiendo la muerte de mi abuelo y era como si él me arrastrara. Finalmente murió y durante varias semanas tuve un nivel de ansiedad muy elevado, hasta que entendí que cuando él murió yo también había cruzado una frontera y acepté que la conciencia puede existir más allá de lo físico.

Al cabo de los años he entendido que yo mismo me cause el dolor al esforzarme en mantener a alguien con vida y que en esos días me enfrenté a mi propio miedo a la muerte.

Poco a poco fui creciendo como sanador y a mi consulta cada vez con más frecuencia acudían y acuden personas que tienen problemas relacionados con la muerte de un ser cercano.

Una de estas personas fue María.

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